Un perro noble que exige respeto, no dominancia
El Akita Japonés (Akita Inu) es una raza fascinante: inteligente, serena y profundamente leal. Pero también es independiente y con un fuerte instinto de liderazgo, lo que puede convertir su adiestramiento en un reto si no se conoce bien su naturaleza.
A diferencia de otras razas más complacientes, el Akita no obedece por obedecer; necesita una relación de confianza, coherencia y respeto mutuo. Comprender su forma de pensar es la clave para disfrutar de un perro equilibrado, obediente y feliz.
Entendiendo la mente del Akita Japonés
Antes de comenzar cualquier entrenamiento, es importante comprender el carácter de la raza:
- Es muy inteligente, pero toma decisiones propias.
- Tiende a vincularse fuertemente con una sola persona.
- Puede ser reservado con extraños y dominante con otros perros.
- Es silencioso, observador y territorial.
- No reacciona bien ante gritos ni castigos.
💡 El Akita no necesita un “amo”, necesita un referente tranquilo, firme y justo.
Los pilares del adiestramiento del Akita Japonés
1. Socialización temprana
La socialización es el paso más importante en el desarrollo de un Akita. Desde cachorro (a partir de las 8–10 semanas), debe exponerse de manera controlada a distintos estímulos:
- Personas de diferentes edades y contextos.
- Otros perros (especialmente de distintas razas y tamaños).
- Sonidos urbanos, autos, bicicletas, etc.
- Experiencias positivas con veterinarios o peluquerías.
Cuanto más equilibrada sea su socialización, más confiado y estable será de adulto.
2. Refuerzo positivo: la clave del éxito
El Akita responde mucho mejor al refuerzo positivo que a la obediencia forzada. Premiar las conductas correctas con snacks saludables, caricias o palabras suaves fortalece el vínculo y refuerza el aprendizaje.
❌ Evita los castigos físicos, los gritos o las correcciones bruscas.
✔️ En su lugar, redirige la conducta y premia el comportamiento deseado.
“Sé firme sin ser duro; paciente sin ser débil.”
3. Constancia y sesiones cortas
Los Akita se aburren fácilmente con sesiones largas o repetitivas.
Opta por entrenamientos cortos (10–15 minutos), 2 o 3 veces al día, y termina siempre con una nota positiva.
Ejemplo de rutina ideal:
- Mañana: paseo + entrenamiento de obediencia básica (sentado, quieto, ven).
- Tarde: juego interactivo (búsqueda de premios, olfato).
- Noche: relajación y vínculo (cepillado, calma, convivencia).
4. Obediencia básica desde cachorro
Empieza con las órdenes fundamentales, siempre con calma y consistencia:
- “Siéntate” (Sit)
- “Quieto” (Stay)
- “Ven aquí” (Come)
- “Deja” (Leave it)
Una vez dominadas, puedes avanzar hacia ejercicios más complejos, como caminar junto sin tirar o esperar antes de comer.
No olvides variar los entornos para que aprenda a obedecer en distintas situaciones.
5. Liderazgo tranquilo y coherente
El Akita respeta a quien transmite seguridad y serenidad. Si percibe nerviosismo, inconsistencia o gritos, perderá interés y tomará sus propias decisiones.
Ser un buen guía significa:
- Mantener rutinas estables.
- Cumplir lo que dices.
- No ceder ante caprichos.
- Mostrar calma incluso ante la desobediencia.
El Akita no sigue a quien grita más fuerte, sino a quien se comporta con más autoridad natural.
6. Ejercicio mental y físico equilibrado
El Akita no necesita ejercicio extremo, pero sí requiere estimulación mental diaria para evitar frustración o comportamientos destructivos.
Ideas prácticas:
- Juguetes de inteligencia o búsqueda de comida.
- Caminatas largas y tranquilas en entornos naturales.
- Rutinas con retos de obediencia o señales nuevas.
- Juegos de olfato, rastreo o “esconde y busca”.
Evita las actividades demasiado intensas (como agility o running diario), ya que su estructura ósea no está diseñada para impactos prolongados.
Errores comunes al adiestrar un Akita Japonés
- Usar castigos físicos o gritar.
- Forzarlo a socializar si muestra incomodidad.
- Dejarlo solo por largos períodos sin estímulos.
- No establecer límites claros desde cachorro.
- Tratarlo como un perro sumiso o complaciente.
Recuerda: el Akita necesita autoridad tranquila y respeto mutuo, no imposición ni permisividad.
Adiestramiento en casa: convivencia diaria
Además de las sesiones de obediencia, la educación del Akita se refuerza día a día con hábitos simples:
- Establece horarios fijos de comida, paseo y descanso.
- Enséñale a esperar antes de salir o comer (autocontrol).
- Evita sobreprotegerlo: déjalo observar y adaptarse por sí mismo.
- Premia la calma más que la excitación.
Cada momento cotidiano puede ser una lección de obediencia y equilibrio.
Adiestramiento y bienestar emocional
El adiestramiento no solo busca obediencia, sino también estabilidad emocional.
Un Akita equilibrado es aquel que:
- Se siente comprendido.
- Tiene rutinas predecibles.
- Puede confiar en su guía.
- Disfruta del aprendizaje sin estrés.
Tip experto: si notas señales de frustración, ansiedad o agresividad, acude a un adiestrador canino especializado en razas primitivas. No todos los métodos sirven para todos los perros.
Recomendaciones finales
- Empieza el adiestramiento desde cachorro (8–12 semanas).
- Usa refuerzo positivo, tono calmado y consistencia.
- Evita la sobreexposición a estímulos intensos.
- Refuerza el vínculo a diario con paseos y rutinas tranquilas.
- Busca ayuda profesional si aparecen conductas complicadas.
Conclusión: el respeto es la base del adiestramiento del Akita
El Akita Japonés no se adiestra con fuerza, sino con coherencia, paciencia y vínculo emocional.
Cuando confía en su guía, se convierte en un compañero excepcional: leal, equilibrado y profundamente protector.
🌸 Educar a un Akita no es enseñar a obedecer, sino construir una relación de respeto mutuo y comprensión.
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